miércoles 21 de octubre de 2009

encuentro



Si pudiera repetir un instante...

sería aquel, en que después de un profundo abrazo,
mil conversaciones en la cabeza,
nervios, sudor,
pasión en pausa,
kilómetros de distancia,
el encuentro imaginado,
las palabras aprendidas,
temor,
besos,
ternura,
nervios (de nuevo),
deseo, amor...


rompiste el silencio mirándome a los ojos, diciendo: estás aquí...



estás aquí y no "sos" una foto



*la imagen es “El Beso” de Francesco Hayez cuya réplica miro siempre en casa de Alis, deseando ser la dama... no encontré mejor para este post.

martes 8 de septiembre de 2009

De Lejos


A escucharte con los ojos y tocarte con las palabras
A entregarme a tu fantasía y a extrañar tu ausencia
A que me toque tu voz…
y me estremezca mirarte en dos dimensiones.

Así te aprendí
Así me vuelvo loca por ti.


***
Que si, de lejos, felices dos, tres o cuatro
…felices por lo menos.

viernes 28 de agosto de 2009

Muuuuuuu!


Cuando era niña, una desafortunada enfermedad emotiva se manifestó en mi piel.
Junto a mi rolliza anatomía, esta enfermedad me hizo acreedora a un apodo que en su momento odié y que generó en mí un colosal complejo de fealdad: me llamaban “vaquita”.

Me llamaban vaquita, sí. Pues resultó que a consecuencia de una prematura “ansiedad infantil” y extrema emotividad (desde niña fui una intensa) mi piel se despigmentaba al contacto con colonia, jabón, maquillaje (me pintaban la cara para bailar marinera) y demás sustancias que no recuerdo bien. Era una especie de vitiligo del que nada quedó (salvo en recónditos lugares) después de un doloroso tratamiento.

Me deshice de aquel mal, pero me quedé con los rollitos y el apodo y desde entonces adquirí el complejo de “gordita” y la reticencia a comer carne de vaca. La pre-pubertad fue difícil.

***
“Ahí viene la gordis”, decía el profesor de natación y yo a veces lloraba en la piscina para que nadie me viera. Yo que jugaba con mis muñecas Barbie, envidiando su esbeltez.

***
Ahora que mi gordura se acomodó armoniosamente, me dicen otras cosas por la calle (que no me hacen llorar precisamente). Pero mi estómago, aparentemente, quedó resentido con el apodo “vaquita” y de un momento a otro se negó a digerir la lactosa.

Hoy me miro al espejo, con o sin ropa y entiendo que la belleza es sólo el reflejo del amor propio en su justa medida.... y frente a mí misma de pronto una voz interna me dice: ahora que ya te amas, estás lista para amar.

viernes 7 de agosto de 2009

Twinkle!



Hace poco desperté con resaca de pena: ojos hinchados, corazón oprimido y ganas de nadie; repasando un tango que yo misma escribí y canté para mí sola; inflando de nuevo el globo de la ilusión. Desperté esperando milagros.
Tras la catarsis nocturna de aquella pena, una esperada visita me restauró la sonrisa.
Entre medias palabras, besos, abrazos y juegos fui consolada.
Luego de mucha risa, un poco de tv y galletas dulces, nos quedamos dormidos (él y yo).

Desperté y le tomé una foto (él seguía durmiendo). Luego lo besé en la frente y su olor me llegó a la sangre. Fui corriendo por mi blackberry y escribí en el Twitter: “quiero ser mamá”.

Susurré su canción favorita “twinkle, twinkle, little star” y despertó.
Extrañado miró a su alrededor hasta que se encontró conmigo y sonrió. Me abrazó y rebauticé a la felicidad con su nombre (en ese instante de manos pequeñas en mi cuello, babita hidratante y pañales por cambiar que huelen rico).


Compartimos una manzana y se hizo una pausa en mi vida toda queriendo repetir el momento una y otra vez...

...cuando se fue lo dejé llevarse mi preciado muñeco del Chavo del 8, con increíble gusto.

***

Volví a llorar.


***
Ese rayito de luz que acabó con mi día gris, apenas tiene 2 años y se llama Octavio. Siempre está aquí, en este blog, a la mano derecha y tocando pasto por primera vez.


Subí la foto al cyberespacio y la titulé: el reposo del guerrero

jueves 30 de julio de 2009

En mi sofá


Presurosa busqué en mi cartera la lima de uñas y bajo su anuente mirada, tomé su mano y limé una a una sus uñas, distrayéndome sólo para encontrarme detrás de sus pupilas.

Terminada la cuidadosa tarea, tomé de mi cartera -sí, mi eterna cartera - loción hidratante. La puse sobre sus manos masajeándolas amorosamente, procurando que mi fragancia favorita le diga mi nombre cuando recueste su mejilla en su mano o se rasque la nariz.

Lo miré fijamente de nuevo, y su sonrisa como una mueca, según entendí, me hizo una invitación adicional a la que gustosa accedí.

Y, sentada cómodamente a su lado, en el sofá, tomé su mano derecha, la acerqué a mi boca y besé la punta de cada uno de sus dedos. El ritual demandaba silencio y, sin excusarme, proseguí con la siguiente mano.

Aterrada ante la inminente conclusión de la tarea, me detuve antes de besar el último de sus dedos: el meñique.

Miré aquel dedo menor con ansias, pena y hambre; y lo metí en mi boca como si fuera un caramelo. Aquella inusual circunstancia nos presentó a dos nuevos protagonistas: su dedo y mi lengua, como dos amantes entregados al éxtasis, a la oscuridad, al calor y la humedad de una boca ávida de besos, como un lecho conquistado por cupido.


***

Desperté!

Tratando de repasar aquel maravilloso sueño, busqué primero la lima de uñas en mi cartera. Cuando la encontré sonreí, la apreté fuerte, cerré los ojos e imaginé el desenlace de aquel juego sensual... pensando en él.

***

Él, que un día entró y se sentó en el sofá más cómodo de mi mente y desde entonces no hace más que beber café con mis ideas, enamorándolas, dándoles dulce de leche en la boca...
Imagen: Girl on the Sofa - Stephen de Las Heras

martes 21 de julio de 2009

Sentimiento Cartesiano


Duelo, luego existo.

domingo 19 de julio de 2009

Venus vs. Marte (II)




La complejidad de las mujeres
La complicidad de los hombres

La abstinencia de las mujeres
La insistencia de los hombres

La castidad de las mujeres
El castigo de los hombres

Los gustos de las mujeres
Los gastos de los hombres

La histeria de las mujeres
La historia de los hombres

La perversión de las mujeres
La perversión de los hombres
Y de ambos también el tiempo y la locura, el delirio y los idilios, la vida... y la otra vida


Más sobre Venus vs. Marte aquí

miércoles 8 de julio de 2009

Virtual


Llega el domingo y se hace la paz.
Enciendo el blackberry con menos temor que de lunes a viernes y llamo a mamá para decirle que voy a verla. Como cada domingo, seremos sólo ella y yo, pienso.
Lleno la maletera de mi auto con mi ropa sucia para lavar. Tengo apetito y ganas de engreimiento dominguero.

Llego a casa de mamá: abrazo, almuerzo y siesta.

Resucito con modorra, prendo mi laptop y me conecto a internet.

Mamá suena, dice cosas. Yo digo ajá, alternadamente a los fonemas que salen de su boca y sin dejar de mirar mi pantalla. Ella empieza a sonar más fuerte. Parece renegar, sabe Dios de qué o por qué, y yo vuelvo a decir ajá (que es mas bien: mjm)

Sigo tecleando.
Ella parece desistir de algo, y como resignándose, calla; prende su laptop y se conecta a Internet.

De pronto la veo aparecer en mi pantallita del chat...

Mamá: hola hija!
Rous: hola mamá!
Mamá: qué tal tu semana?
Rous: medio jodida, el lunes por ejemplo tuve 3 reus seguidas, pero mi jefa estaba contenta, menos mal porque en verdad...

viernes 26 de junio de 2009

Castigado


Por desobediente e indiscreto,
tardón y avezado,
tengo un beso castigado.



*Y no volverá a salir, hasta que empiece a portarse bien.

lunes 22 de junio de 2009

Las plumas de Angelote



Angelote, ante lo irremediable, siempre sabe cómo arrancarle carcajadas a la vida. Refiriéndose al paso del tiempo como árbitro en la lucha de la debilidad humana versus la fuerza de la gravedad, me dijo ayer, riendo y señalándome su menguada cabellera:

¡Mira hija, voy camino al calvario!
¡Ya hasta se me notan las ideas!


De paso me hizo reír también a mí.
Así es mi pá, un Angelote que, a veces, llora en soledad, reclamando en silencio y gritando taciturno que: de vez en cuando, me siente a su lado, lo abrace y, simplemente, escuche junto a él un poco de buena música.


*Buena música con Angelote, quien me enseñó a escucharla, a todo volumen y con los ojos cerrados.